Miércoles, 15 Julio, 2015 - 13:30

Antonia Paredes empezó a pintar en 2001, de manera autodidacta pintó un jarrón con flores que fue el origen de una prolífica obra. Posteriormente se formó en la escuela de pintura de ADA con Luís Serna y Mari Ortolá, más tarde asistió a clases de pintura con el reconocido profesor Tachi en Altea, simultaneaba las clases con jornadas de pintura en su casa donde realmente logra explayarse.

 

Sus primera obras fueron paisajes clásicos y poco a poco fue evolucionando hacia otras temáticas en las que el color es el gran protagonista. En la actualidad se encuentra experimentando con la pintura de rostros en los que de nuevo impera el color. Antonia utiliza la técnica del óleo y el acrílico, además introduce en sus cuadros materiales como la arena para dar relieve y afirma que “yo no dibujo, voy haciendo manchas hasta que sale, no me gusta el realismo, me gusta la explosión de color.”

 

Desde el  pasado 3 de julio y hasta el próximo día 28, la sala de exposiciones de la Casa de Cultura recoge las obras de esta singular artista que señala que el visitante se va a encontrar “toda una trayectoria artística, desde que empecé hasta ahora, van a ver la evolución de la técnica y el color “. Además la exposición incluye dos obras de sus nietos a los que ya ha introducido en el mundo de la pintura.