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PLAN DE REHABILITACIÓN DE FACHADAS DE EDIFICIOS
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Ayudas mediante la concesión de subvenciones del 10­15 % del presupuesto de las actuaciones a desarrollar y bonificación del 95% en el I.C.I.O
Si vives en el Casco Antiguo ya puedes solicitar las ayudas municipales para la rehabilitación de fachadas

Aproximación a la historia de Calp

   

 

     El siguiente texto es una breve aproximación a la historia de Calp, desde los tiempos de los Íberos hasta la actualidad. No obstante, existen muchas publicaciones relativas a Calp y a su historia, muchas de las cuales se pueden consultar en la Biblioteca Municipal Joanot  Martorell, ubicada en la 1ª planta de la Casa de Cultura Jaume Pastor i Fluixà, pudiéndose también adquirir en Oficina de Atención al Ciudadano (OAC), en la planta baja del Ayuntamiento de Calp.

 

 

- Aproximación a la historia de Calp -

 

Calp:

Los prestigiosos filólogos J. Coromines y M. Sanchis Guarner sostienen que Calp es un topónimo con etimología fenicia, y hablan de origen prerromano.

 

Los íberos en Calp

Las comunidades del Bronce Valenciano experimentaron un desarrollo social profundo, en gran parte gracias al intercambio mercantil y cultural con navegantes de las grandes civilizaciones mediterráneas. De su resultado surgió la cultura ibérica.

Los asentamientos íberos de Calp corresponden a los siglos V - I a. C. Hay constatados cuatro: uno en las faldas de la vertiente oriental de Oltà, otro en la Empedrola, un tercero en el Castellet del Mascarat, y por último en Ifac, que debía ser el principal núcleo de población, ya que para la construcción de los “oppida” (asentamientos poblacionales fortificados) escogían colinas o peñas elevadas buscando en la altura la defensa natural y el dominio visual.

Los íberos contestanos –eran los que ocupaban la mayor parte de las actuales comarcas valencianas– fueron cambiando su forma de vida y las relaciones sociales, aceptando las innovaciones e influjos foráneos de comerciantes fenicios y griegos. Sus manifestaciones culturales fueron muy ricas y variadas. Calp se encontraba en el epicentro geográfico.

 

Íberos romanizados:

Las poblaciones íberas comenzaron a romanizarse mediante un proceso de transformación cultural, que fue iniciado por la participación de las élites indígenas en las nuevas estructuras de poder, y que acabó con la inserción de toda la población en los modelos socioeconómicos, políticos y culturales romanos. Se trata de un proceso de aculturación conocido como romanización, que se explica por la convivencia de las culturas indígena y romana hasta que la hegemonía cultural de Roma acabó por imponerse. Tal vez la sustitución final de las lenguas autóctonas por el latín sea una de las consecuencias más evidentes de aquel cambio cultural.

 

Los romanos:

La costa calpina fue el lugar elegido por los romanos locales para ubicar un vicus (complejo residencial construido durante las primeras centurias de nuestra era). El sitio escogido no es ni mucho menos casual. Se buscó un lugar enclavado en una hermosa bahía, con vistas espectaculares y roca fácil de tallar.

 

Piscinae:

Las instalaciones estaban dedicadas a proveer pescado fresco a los moradores del complejo urbano. En este tipo de viveros (piscinae) estaban especializados en la piscicultura intensiva. Las compartimentaciones albergaban peces de diferentes especies y tamaños. Los canales aseguraban una constante comunicación con el mar, esencial para mantener una estabilidad de la temperatura y salinidad del agua.

 

Los Baños de la Reina:

El patio del inmueble principal del complejo de Los Baños de la Reina está pavimentado con un mosaico circular de teselas blancas y negras. Las dependencias estaban pavimentadas en mármoles de diversas calidades y procedencias. El suelo de la sala octogonal estaba hecho con losas de diferentes tamaños y colores para componer las figuras geométricas de animales o humanas (opus sectile). El triclinium estaba decorado con más variedad de mármoles de colores y de procedencias tan lejanas como de la península Itálica, de Anatolia, del Peloponeso y del noroeste de África.

Los pavimentos de algunas habitaciones son auténticas joyas de arte. Entre ellas cabe destacar una con motivos figurados, que representan una planta que da frutos y que son recogidos en cestos.

En la parte más cercana a la costa se encontraba el edificio destinado a servicios termales. Las termas eran un lugar de encuentro en la vida social romana, que servían, además de para bañarse, para hacer gimnasia y disfrutar de los masajes, para hacer negocios, relajarse, etc.

 

Producción vinícola:

La mayor parte de la tierra que los romanos dedicaban a la explotación agrícola la destinaban a la trilogía mediterránea, -cereal, vid y olivo- destacando sobre todo los viñedos.

 

El ocaso de Roma:

A finales del siglo V el poderoso Imperio Romano se desmorona políticamente. Unos cien años antes un pueblo germánico penetra en él: los visigodos. No eran muy numerosos, pero su cultura bélica les proporcionó un reino propio que abarcaba gran parte de la Europa Occidental, aunque tuvieron que disputar el sur de Hispania con el poder emergente de Bizancio.

 

Los bizantinos:

Durante el reinado de Justiniano I, el Imperio bizantino (Estado que se constituyó en la parte oriental del Imperio romano) se extendió y llegó al sureste de la península Ibérica. El territorio calpino, con su estratégico peñón de Ifac, también cayó en su órbita. En la parte alta de la vertiente norte del peñón de Ifac existen vestigios de una torre de vigilancia construida en el siglo VI por militares bizantinos. Su objetivo debió de ser proteger la población local de los ataques de los visigodos, súbditos del rey Leovigildo de Toledo.

 

Los visigodos:

El rey Leovigildo conquistó Valencia en 570 y Suintila expulsaba a los últimos bizantinos en el año 630. Los expertos han deducido que estas tierras estaban poco cristianizadas y, años más tarde, los musulmanes se encontrarían con una población autóctona básicamente pagana. Esta suposición nace ante el silencio documental. Pero, en cambio, en el yacimiento de Los Baños de la Reina se ha realizado un hallazgo de gran interés: una balsa con forma de cruz griega que se ha interpretado como un baptisterio de la primera época cristiana.

 

Los musulmanes:

En el año 711 las tropas musulmanas vencen a las huestes visigodas en la batalla de Guadalete. La conquista definitiva de la Península Ibérica la concluye Abd al-Rahman I en apenas tres años. La inestimable ayuda de la minoría judía y la connivencia del pueblo provocó que prácticamente la totalidad de los territorios quedaran bajo el dominio musulmán.

 

Kalp:

Los indígenas –ya arabizados e islamizados– llamaban a este lugar Kalp (así aparece en Yaqut al-Hamawi) Son los musulmanes los primeros que dejan constancia escrita del topónimo del lugar.

 

La alquería

La unidad básica de organización rural era la alquería. Y la agrupación de diversos núcleos de este tipo conformaban el distrito castral, en el que la aljama se encargaba de la organización social y administrativa. Los habitantes de estas comunidades rurales emparentadas se dedicaban mayoritariamente a las actividades agropecuarias y artesanales. En las zonas de secano, como es el caso de Calp, plantaban olivos, cebada, trigo, higueras, etcétera, pero también existían pequeñas huertas próximas a fuentes y a balsas.

 

El Castillo de Kalb:

El elemento estructurador y vertebrador del paisaje rural estaba constituido por una red de castillos llamado husun. Estas fortificaciones y cabeza de distrito eran centros sociales, políticos y administrativos. Pero también tenían su importancia defensiva. El de Calp estaba en el Mascarat.

El hisin (castillo en singular) estaba constituido por un conjunto de alquerías. El castillo de Kalb era el término que comprendía las alquerías –denominado en árabe hisn− de Calp, Benissa, Teulada y Senija (entre otras de menos importancia como: Lleus, Benimarraig, Beniasner, Paratella, Llanes, Canor, Albinyent, Benimussa, Benimallunt, Alcanuta, etc.)

 

Ibn Dihya:

El calpino Ibn Dihya al-Kalbi (1149-1235) se dedicó, desde bien joven, al estudio jurídico y religioso, y llegó a ser cadí (juez) en Daniya (actual Dénia). A finales del siglo XII acudió en peregrinación a La Meca y fue nombrado presidente de una academia de tradiciones proféticas en El Cairo.

 

La Taifa de Dénia:

En el año 1010 el eslavo arabizado Muyahid al-Amiri creó la Taifa de Daniya (Dénia) tras la desintegración del Califato de Córdoba. Kalb (Calp), como muchos otros pueblos de las actuales comarcas de las Marinas Alta y Baja, formó parte de esta Taifa (reino) hasta la llegada de los almorávides. Su ciudad, Daniya, se convirtió en una potencia marítima y comercial, que llegó a tener ceca propia que acuñó moneda desde principios del siglo XI hasta la época almohade.

 

El inicio de la conquista de Valencia:

Entre 1232 y 1233 se reúnen en la ciudad aragonesa de Alcañiz el maestro de la orden del Hospital, Hugo de Forcalquier y el caballero aragonés Blasco de Alagón con el rey Jaume I. Allí se habló de la posibilidad de conquistar la rica y fértil tierra del Mediterráneo peninsular. La corona de catalanoaragonesa aumentaba así sus dominios y sus recursos económicos.

 

Valencia. Un Nuevo Reino:

El rey Jaume I convocó cortes generales en Monzón, y en febrero del año siguiente el papa Gregorio IX promulgó una bula que otorgaba la condición de “cruzada” a la conquista valenciana. Se iniciaba así el largamente deseado objetivo de la toma de Valencia hasta el río Xúquer (Júcar). En 1238 entraba en Madina Balansiya (Valencia), y siete años después llegaba hasta Biar.

 

El avance de la expansión catalanoaragonesa:

Fue durante la tercera expedición militar organizada por el monarca para la conquista de las ciudades musulmanas de Xàtiva y Dénia y sus territorios de influencia, hasta el establecimiento de una frontera con el reino de Murcia, cuando Bernat Abella, capitán del señor Carrós, consiguió la capitulación de Calp en el verano de 1244. Desde entonces el territorio calpino perteneció al reino cristiano de Valencia, y Carrós, funcionario real, fue el encargado de organizarlo y administrarlo.

 

La lengua:

El valenciano (o catalán) fue implantado en el territorio valenciano por los colonos catalanes que se establecieron en tierras valencianas tras la conquista feudal. Estos cristianos procedían de la zona occidental de la actual Cataluña, mayoritariamente del condado de Urgel.

 

Los conquistados:

Los musulmanes, a quienes se les permitía vivir entre los colonos recién llegados sin mudar de religión –ahora se les denomina mudéjares–, vivían en las alquerías y en los arrabales extramuros: las morerías. La permanencia de familias musulmanas respondía al objetivo de asegurarse mano de obra en condiciones de trabajar los campos de los señores cristianos. Además, eran una importante fuente de ingresos –en especie o en moneda– para la renta feudal de la monarquía y de los señores, laicos o eclesiásticos, circunstancia que generó una fuerte competencia entre ellos para conseguir atraer nuevos vasallos mudéjares.

 

Valencia: un reino:

El rey Jaime I convirtió el territorio conquistado en un reino privativo dentro de la Corona Real de Aragón. Lo dotó de Fueros, esto es leyes para su gobierno, y dejó escrito que todos los monarcas sucesores estarían obligados a respetarlos en las Cortes, organismo legislativo y de control de la actuación del rey que basaba su poder en los tres estamentos propios de la Edad Media: el brazo militar, el brazo eclesiástico y el brazo real.

 

Tierra de Señorío:

En 1286 el término del castillo de Calp dejó de ser de realengo (patrimonio real administrado por funcionarios del monarca) y se convirtió en tierra de señorío (patrimonio señorial). Su primer señor fue el catalán Jaspert de Castellnou.

Los colonos cristianos se concentraron en término del castillo de Calp que comprendía tres núcleos importantes: Calp, Benissa y Teulada. Situación que llevaría finalmente a la fragmentación del antiguo territorio conjunto en tres términos municipales diferenciados. Una división –hecha por el padre de Ausias Marc en el 1386– que no impedirá que la historia de los tres pueblos haya continuado siendo, en gran medida, una historia común, compartida, sobre todo en cuanto a los señores que los han poseído, desde el vizconde Jaspert de Castellnou, los Llúria, los duques de Gandia y la familia Palafox.

 

La pobla medieval de Ifac

Con la finalidad de ocupar zonas estratégicas, el 8 de abril de 1282 el rey Pedro III de Aragón ordenó construir una población fortificada en el peñón de Ifac. Parece que este intento de colonización fracasó, y no es hasta el 1298 cuanto el almirante Roger de Llúria solicita un permiso real para construir en Ifac una puebla protegida con sólidas murallas.

Durante la Guerra de los Pedros, más concretamente en 1359, la pobla de Ifac fue atacada y destruida por castellanos y genoveses. Después de esto,  inseguridad del lugar hizo que algunas familias que allí vivían se marcharan a Benissa y a Teulada.

 

Siglo de Oro Valenciano

El siglo XV fue esplendoroso a nivel de producción cultural en el País Valenciano. Valencia, capital económica y mercantil del reino, se convirtió en la ciudad más dinámica de la corona. Nacía el Siglo de Oro valenciano. El segundo rey de la dinastía Trastámara, Alfonso el Magnánimo (1416 y 1458), dirigió una política de expansión mediterránea de signo claramente imperialista. La expansión comercial y militar por el Mediterráneo favoreció la penetración de ideas y de costumbres modernas en el reino de Valencia. Militares, curiales y mercaderes que iban a la corte napolitana del rey Alfonso importaron el arte, la literatura y la forma de vida propias del Renacimiento.

 

La Edad Moderna

El País Valenciano evolucionó en un reino de señores feudales y de oligarquías comerciales, pero también de campesinos libres, de moriscos y de cristianos viejos. El XVII fue un siglo convulso, salpicado de conflictos sociales. Acciones corsarias y piratas en el litoral fueron una auténtica pesadilla. Pero los calpinos se hacen fuertes dentro de sus murallas y se sobreponen a cada adversidad que se les presenta, condicionando su carácter y forjando su personalidad.

 

La Germanía:

El rey Carlos I decidió irse a Aquisgrán (1520) para ser coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, con el nombre de Carlos V, sin convocar a las Cortes Valencianas. Esta actuación del monarca fue interpretada como una ofensa por la clase dirigente valenciana. El descontento fue en aumento, azuzado por la competencia de mercancías extranjeras y el nombramiento de virrey de Valencia a un castellano: Diego Hurtado de Mendoza. Algunos gremios de artesanos se organizaron militarmente bajo el nombre de agermanados, y pretendían extenderse por todo el reino. Los agermanados más radicales, de clara ideología antiseñorial, asaltaron palacios nobiliarios y quemaron títulos de propiedad. Este odio a la nobleza se proyectó igualmente a los mudéjares, porque estos constituían la base económica de los señoríos. Los agermanados más extremistas propugnaron la conversión forzada al cristianismo de los musulmanes valencianos. Desde aquel momento los nuevos conversos fueron considerados cristianos y se les denominó moriscos o cristianos nuevos de moros.

En agosto de 1521, los agermanados pasaron por las proximidades de Calp. Las autoridades calpinas decidieron abrazar su causa, pero no se sabe si por vocación o para evitar un conflicto. El rey Carlos I declaró fuera de la ley la Germanía, y Calp, como pueblo agermanado, tuvo que pagar 600 libras valencianas de multa.

 

Las salinas

Las salinas eran una importante fuente de ingresos para la monarquía, puesto que la sal era imprescindible para la conservación de alimentos. Las salinas de Calp estuvieron dentro de la influencia recaudatoria de la Corona, excepto en el periodo de señorío.

 

La Expulsión de los Moriscos:

Con el visto bueno de Felipe III, el 22 de septiembre de 1609 el virrey de Valencia, Luis Carrillo de Toledo, publicó un decreto que ordenaba la expulsión de los moriscos del reino de Valencia. Después de la lectura pregonada de este documento en cada población, los moriscos sólo tenían tres días para embarcar desde el puerto de Dénia o Xàbia con los bienes muebles que pudieran transportar, pero se les prohibía, bajo pena de muerte, la destrucción de sus propiedades y cosechas, que tenían que pasar a manos de sus señores. La decisión tuvo el apoyo de las clases populares, de los gremios y de la Iglesia. Calp era uno de los principales núcleos de cristianos viejos de la comarca, y los pocos moriscos que residirían en el término sufrieron, como el resto de los moriscos valencianos, las consecuencias del decreto de expulsión.

 

La piratería

La piratería siempre supuso una amenaza. Es en los siglos XVI y XVII cuando conoce un desarrollo sin parangón, poniendo en peligro hasta el tráfico marítimo. Uno de los ataques más conocidos es el ocurrido el 3 de agosto de 1637, cuando desembarcaron seiscientos sarracenos que, amparados por la oscuridad de la noche, asaltaron las viejas murallas de la ciudadela y se llevaron a casi toda la población cautiva a Argel. Muchos de los cautivos calpinos nunca volvieron; fueron obligados a ser bogadores de barcos piratas o vendidos en mercados de esclavos. Otros, con más suerte, fueron liberados a cambio del pago del rescate pactado.

Otro famoso ataque pirata es el del 22 de octubre de 1744. Un centinela del peñón de Ifac dio la alarma en visualizar que siete galeras berberiscas estaban abordando un barco catalán de trasportaba vino. Al momento acudieron veinte calpinos en su defensa. Como respuesta al desafío de los calpinos, ochocientos piratas desembarcaron de siete galeras y atacaron la ciudadela.

 

Las Murallas de Calp:

En el año 1528 el rey Carlos I ordenó fortificar todos los puertos de mar, y dos años después ordenó al conde Mélito amurallar Calp. Los mismos vecinos del término de Calp formaban y pagaban los cuerpos de vigilancia del litoral. Por eso, por la cuestión de las aportaciones, llegaron al endeudamiento e incluso a la rivalidad entre los municipios.

 

Visitador y Custodia:

Ante la necesidad de un mayor control de la red defensiva, se creó la figura de un oficial de costa: el visitador, que tenía la misión de inspeccionar las torres y lugares de vigilancia del litoral, como la del Mascarat y la de Ifac. Además de esta vigilancia, en la mayoría de las ciudades y villas ribereñas existía una milicia, denominada de Custodia, que tenía la obligación de la defensa del municipio en caso de un ataque pirata. Esta solía estar formada por los propios vecinos de la localidad.

 

Siglo XVIII:

Algunos autores atribuyen la expansión económica que experimentó el reino de Valencia durante el siglo XVIII a los Borbones, pero esto no es del todo así, puesto que el crecimiento económico se había producido en las últimas décadas del siglo anterior y se vio interrumpido durante los años de la Guerra de Sucesión (1701-1714). Después de la batalla de Almansa, las autoridades borbónicas iniciaron una férrea castellanización cultural y lingüística, y la lengua de los valencianos quedaba expelida de la administración y de la Iglesia. Como decía el rey “por justo derecho de conquista”.

Calp, como la mayoría de pueblos valencianos, abrazó la causa del Archiduque Carlos de Austria. Con el triunfo de los Borbones, nuestro municipio sufrió, también, la represión borbónica.

 

La economía en el XVIII:

En la segunda mitad del siglo XVIII se experimentó un crecimiento continuado, que trajo consigo un considerable aumento de la población y de la superficie dedicada al cultivo. El paisaje agrario de Calp estaba poblado de almendros, pero los olivos, las higueras y los algarrobos también fueron importantes, así como la producción de uva de vino y de pasa.

A finales de siglo Calp contaba con dos almadrabas que llegaron a ser de las más productivas de toda la costa valenciana.

 

El suelo toma valor:

El proceso de extensión de la superficie cultivada aumentó la producción gracias a las grandes roturaciones. Esta circunstancia provocó una considerable subida de precios, aspecto que trajo consigo un ansia notable por poseer la mayor superficie de tierra posible. En el secano valenciano, como es el caso de Calp, se continuó la roturación bienal o trienal. Sin técnicas agrarias mejoradas, se consiguió la diversificación de cultivos; era un claro signo de modernidad, puesto que iba más allá del autoconsumo. Las roturaciones que se realizaron en Calp en el siglo XVIII se llevaron a cabo en las vertientes de Oltà y de Toix; era la única manera de ganar tierra para el cultivo. Es entonces cuando aparece el fenómeno del abancalado.

 

 La Casa Nova:

Durante la expansión económica de Calp, siguiendo el modelo de las masías catalanas, en un pequeño collado se inició la construcción de la Casa Nova. Esta masía fortificada fue propiedad de la familia Feliu de Benissa. Además de ser una casa de cultivo, servía de refugio a los campesinos en caso de ataque de piratas, bandoleros y, sobre todo, servía para resguardarse de las inclemencias del tiempo.

 

Vías de comunicación

Las redes viarias eran muy malas, por eso las relaciones de Calp con los pueblos vecinos resultaban bastante difíciles. Muchas veces tenían que cruzarse barrancos, secos la mayoría del año, pasar por caminos pedregosos y empinados −denominados de herradura−, poniendo en peligro los carruajes. El camino de Calp a Altea, que pasaba entre Toix y el Castellet del Mascarat, era muy difícil por ser empinado, pedregoso y escarpado, que ponía en peligro de despeñarse a las caballerías y diligencias que pasaban por allí.

 

Guerra del Francés:

A comienzos de 1807 las tropas napoleónicas cruzaron los Pirineos con la excusa de invadir Portugal, pero aprovecharon el paso para ocupar militarmente todo el territorio peninsular.

El 23 de mayo de 1808 se produjo en la ciudad de Valencia un motín popular contra los franceses que alcanzó gran virulencia. Los ánimos sobreexcitados de las masas populares condujeron a una escalofriante matanza, dirigida por el canónigo Baltasar Calvo, el 6 de junio.

A principios de 1809 empezaron los preparativos para hacer frente a un posible ataque francés en la comarca de la Marina Alta. Las autoridades militares pensaron concentrar la artillería en las plazas fuertes, como era Dénia, pero para este fin tenían que desmontarse los cañones existentes en los pueblos de la costa para poder ser trasladados a la capital del Marquesat. Finalmente Dénia fue ocupada pacíficamente por los franceses y las tropas napoleónicas avanzaron hacia el sur, pero sin librarse de los ataques de guerrilla organizados por Josep Català, más conocido como el Campaner de Xàbia.

Cuatrocientos guerrilleros llegaron a hacerse fuertes en Calp. La madrugada del 27 de mayo de 1813 el ejército de ocupación intentó tomar la villa. Los defensores que se encontraron con las tropas ocupantes mataron a muchos soldados galos, entre quienes se encontraban oficiales de alta graduación. El 31 de mayo del mismo año volvieron más soldados al municipio con la intención de asediarlo. Finalmente, los ocupantes franceses fueron dispersados, pero después de haber dejado entre los calpinos 11 muertos y 40 heridos.

 

División administrativa:

El Real Decreto del 30 de noviembre de 1833 aprobaba una nueva división administrativa, quedando el antiguo reino de Valencia dividido en provincias. Una medida basada en el centralismo político, una división artificial que pretendía, entre otras cosas, despersonalizar el pueblo valenciano y acabar con su unidad histórica.

 

Calp, ágora de la uva pasa:

Se consolidó un modelo económico basado en la pasa. Una agricultura comercial. La comarca de la Marina Alta se transformó absolutamente con el cultivo de la viña. El 40% de la población se trasladó a vivir al campo, y el espacio rural fue poblándose de riuraus, soportales cuya misión consistía en proteger la uva escaldada del rocío y de la lluvia apilándola en cañizos. El riurau, que nació como un edificio agrícola, acabó usándose como vivienda temporal. En Calp, por fortuna, todavía se conservan algunas de estas construcciones.

 

Crisis y Emigración:

Las malas condiciones económicas y la filoxera motivaron que jornaleros y pequeños propietarios agrícolas emigraran en busca de mejores condiciones de vida: era una emigración provocada por la crisis de la pasa. Argel, en aquel momento bajo dominio francés, se convirtió en el principal punto de destino de la emigración de los calpinos.

 

El Puente del Mascarat:

A finales del siglo XIX fue inaugurado el puente del Mascarat. El proyecto de la carretera se inició en 1844 y los túneles se abrieron en 1868. El acto tuvo que ser todo un acontecimiento para los calpinos, puesto que se acababa con el problema físico de pasar por el Collado para poder llegar a las comarcas más meridionales. Y es que la construcción del puente del Mascarat supunía una auténtica apertura de puertas, porque era de vital importancia para el desarrollo económico y social de Calp y de las dos Marinas, Alta y Baja.

 

Los cambios del siglo XX

A principios del siglo XX la economía valenciana era todavía fuertemente agrícola, pero la llegada de novedades técnicas, la creación de una red ferroviaria y la constitución de una serie de actividades financieras eran factores que auguraban un proceso industrializador.

Las elecciones del 12 de abril de 1931 llevaron a la victoria a los republicanos, y dos días más tarde se proclamó la Segunda República Española. El 9 de diciembre las Cortes republicanas promulgaron la Constitución más avanzada de su tiempo.

 

La Guerra Civil Española:

Calp quedó en el bando republicano durante la Guerra Civil (1936-1939). Se construyeron nidos de ametralladoras a orillas del mar para cortar el acceso al pueblo y controlar el flujo de vehículos. Procedentes de Madrid, llegaron a Calp una quincena de niños refugiados que escapaban del frente de batalla, siendo acogidos por algunas familias calpinas. La factura de la guerra fue de 20 jóvenes calpinos muertos en el frente defendiendo la República, y de 4 marineros ametrallados por un hidroavión fascista, conocido como “La Pava”.

El 1er Regimiento de las Flechas Negras, compuesto por soldados españoles y fascistas italianos, tomaron Calp. El 30 de marzo de 1939 se sustituyó el Consejo Municipal por un ayuntamiento provisional. Las nuevas autoridades municipales tomaban posesión de los cargos y quedaba constituido el primer consistorio del nuevo régimen.

 

El puerto:

Las obras del puerto de Calp se suspendieron por el inicio de la guerra civil, pero en los años 1944-45 se retomaron. Llegó a Calp una cuadrilla de siete excombatientes republicanos que habían sufrido la represión franquista cumpliendo penas en prisión. Ahora disfrutaban de libertad, pero estaban castigados a no volver a sus lugares de origen, es decir, tenían la condición de desterrados. Después de una estancia trabajando por diferentes municipios de la Safor y del norte de la Marina Alta, vinieron a Calp con el objetivo de reiniciar las obras del puerto. Muchos de ellos se casaron en Calp y, por lo tanto, se convirtieron en unos calpinos más.

 

La economía de Calp:

Calp ha sido tradicionalmente una población marinera y agrícola, que producía almendras, pasas y algarrobas, pero su economía también se ha apoyado en la extracción de sal. Es a partir de los años 60 del siglo XX cuando Calp basa su economía en el sector servicios. El turismo ha transformando su urbanismo y en gran medida la propia población. En la actualidad, Calp cuenta con una población  que ronda alrededor de 30.000 habitantes, triplicando su ocupación en la época estival.

 

El Recurso del Turismo:

Los primeros turistas de veraneo llegaron a Calp a principios de los años 40. Pero fue durante los 60 cuando se produjo el crecimiento sin freno y sin planificación en Calp. Desde entonces, este pueblo de la Marina Alta ha experimentado una transformación que ha afectado a su estructura socioeconómica, llegando a modificar completamente el paisaje. Se pasó de una sociedad tradicional a una sociedad postindustrial, en la que predominaban los servicios.